Date cuenta de tu grandeza

Ese día estaban conmigo todas las mujeres de mi Unidad de Ventas en mi casa, incluso, mi Directora Nacional. Estábamos todas al pendiente para ver a qué hora llegaba. Muchas Directoras de Mary Kay te lo cuentan una y otra vez, pero hasta que lo vives lo entiendes.

Cuando lo vimos entrar todas nos alegramos y hubo muchas expresiones de emoción. ¡Estaba hermoso! Recuerdo que llegó con su moño rosa, eso no se me va a olvidar nunca. ¡Mis hijos estaban muy emocionados y felices! Ese fue el primer Auto Rosa que gané en Mary Kay. Ese premio me hizo sentir grande y fuerte.

Al andar por la calle con mi nuevo Auto Rosa, la gente volteaba a verme, se alegraba y me felicitaba. Y cuando mis clientas vieron el Auto, muchas se convencieron de empezar su Negocio Independiente Mary Kay. Un reconocimiento así, te convence a ti y a todo el mundo.

Antes de llegar a Mary Kay yo trabajaba en un Call Center de atención a clientes. En ese momento de mi vida tenía tres hijos. Su papá también trabajaba pero no alcanzaba el dinero, habíamos perdido el auto por un choque, había mucha frustración. Siendo sincera, en esa época yo no tenía grandes expectativas y no sabía que podía vivir de forma diferente.

Un día mi cuñada me dijo: “¿No quieres entrar a Mary Kay?”. Recuerdo que en esa ocasión, ella iba con la mujer que la había iniciado en la Compañía. Me gustó mucho que me dijeran que trabajaban en equipo y que me podían ayudar y enseñar a Iniciar y a hacer crecer mi Negocio. ¡Eso fue lo que me enganchó! Sentí que en Mary Kay había una hermandad entre mujeres. Así fue como me decidí a entrar.

Para mí, al principio Mary Kay eran puras ventas. Me encantaban sus Productos y sus utilidades, pero no veía la Carrera Mary Kay que la Compañía me ofrecía hasta que fui a una capacitación en donde me explicaron y me enamoré del nivel de Directorado Nacional. Ahí decidí empezar a trabajar mi Directorado de Ventas.

En mi debut de Directora ¡me subí a un escenario! La verdad estaba muy nerviosa, pero cuando me dieron mi primer anillo, dije: “¡Valió la pena mi esfuerzo, cada día, cada tropiezo, cada llanto, cada pelea, cada suspiro!”. ¡Fue algo maravilloso!

En Mary Kay he ganado tres Anillos de Diamantes: el primero, por aumentar mis ventas personales, el segundo por compartir el Negocio Mary Kay con más mujeres, y el tercer anillo por ser una líder que llevó a las integrantes de su Unidad a incrementar su Producción. Algo que me encanta es que, en Mary Kay, tengo la certeza de que cada uno de mis esfuerzos será recompensado con aplausos, joyas, viajes, Autos Rosas y Bonificaciones.

Sin duda, Mary Kay cambió mi vida. Con cada logro me empecé a reconocer como una mujer exitosa, una mujer consciente y segura de la magnitud y el valor de las cosas que estaba haciendo. Obtuve paz conmigo y con los demás. Descubrí que yo tenía la capacidad de hacer cosas grandes y de llevar a la gente donde merece estar. Hoy sé que tengo un sentido de liderazgo alto y la capacidad de influir en la gente. ¡Eso me gusta mucho!

A pesar de que hasta la fecha rentamos una casa, gracias a los ingresos de mi Negocio ya compramos un terreno. Pronto empezaremos a construir la casa de mis sueños. Hasta el momento, he ganado dos Autos Rosas en Mary Kay, un auto y una camioneta, y el plan es ganar este año otra camioneta y también el Viaje Internacional a las Islas Griegas.

Desde que me hice Directora Mary Kay mis dos hijos más pequeños, Diego y Santiago, han ido a escuelas particulares. En dos años, Diego termina la escuela secundaria y él me dice: “Mamá, ¡yo quiero ir al Tec de Monterrey!”. Y qué felicidad que el día de hoy es una posibilidad.

Ahora soy una mujer admirada por mi familia y por otras mujeres. Es maravilloso que quienes amas, o con quienes trabajas, estén orgullosos de ti y te vean como ejemplo. Mary Kay ha sido la gran Oportunidad para que a través de mis hechos, yo pueda transmitirles a mis hijos y a mis Consultoras la capacidad de pensar en grande, porque decirlo no es lo mismo a que aprendan con tu ejemplo.

Hoy sé que tengo el poder de conseguir lo que yo quiera, que lo que me proponga lo voy a lograr. Soy una mujer independiente, con autoestima y que sabe tomar decisiones. Sin duda, esto me ha ayudado mucho para tener un Negocio firme, establecido y exitoso, por el que he trabajado mucho y seguiré trabajando para construir un gran futuro con él.


¡Atrévete, una mujer puede! Deja el miedo a un lado, no te pongas limitaciones y date cuenta de tu grandeza, porque una vez que empiezas a caminar, muchas bendiciones que ni siquiera imaginabas llegarán a tu vida. Solo necesitas determinación y constancia.

Contacta a tu Consultora de Belleza Independiente Mary Kay y empieza a ganar tu propio dinero.





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