Vuela alto

En mi casa, yo me sentía como leona enjaulada. En ese momento de mi vida no tenía nada que hacer. Algunos meses atrás había intentado, sin éxito, poner una juguetería. En realidad, yo era una mujer muy insegura y tímida que sentía que no podía hacer muchas cosas. Por esos días, una amiga que trabajaba en Mary Kay me pidió que le organizara una Reunión de Belleza. Llena de angustia, le dije que sí.

Recuerdo que me senté hasta atrás porque estaba muy nerviosa. Sin embargo, vi dos cosas que me cautivaron: a mi amiga y a su compañera de Mary Kay muy guapas y elegantes, hablando muy bien frente a las asistentes; y en sus sacos, unos hermosos abejorros de oro con diamantes que relucían mientras nos platicaban que a pesar de la fragilidad de sus alas, el abejorro es un animal muy trabajador que levanta el vuelo muy alto.

La historia y las dos mujeres de Mary Kay tocaron algo dentro de mí y me conectaron de inmediato con lo que yo más anhelaba… ser una mujer muy elegante, segura y volar muy alto. Entonces, cuando preguntaron quién quería ser parte de Mary Kay, desde el fondo del salón, levanté la mano. Así fue como empecé.

Desde el principio dejé de pensar en la mujer que supuestamente tenía todos los defectos del mundo, y empecé a pensar en la mujer en la que me iba a convertir. Comencé poco a poco a ponerme metas cada vez más altas y a trabajar muy fuerte para conseguirlas. Al poco tiempo, mis ventas y mis ganancias crecieron, y un año después, subí de nivel dentro de la compañía. Luego gané un viaje a Dallas, Texas y un auto rosa.

Creo que todas tenemos dos voces internas, una que nos dice “tú puedes”, y otra que nos dice “no puedes”. La clave es seguir aquella voz que nos recuerda que todas podemos ser mujeres exitosas y reconocidas.

También pienso que algo muy importante es aprender a volar cada vez más alto. Con cada pequeño logro que vas alcanzando, por pequeño que éste sea, tu autoestima se eleva, eso hace que el siguiente paso pueda ser un poco más largo. De esta manera, con perseverancia, terminarás llegando más lejos.

Mary Kay ha cambiado mi vida. Gracias a Mary Kay pude darle la mejor educación a mis hijas y ahora tengo un nivel de ingresos y ahorros que me permite protegerlas y ayudarlas. Gracias a mi Negocio viajo por el mundo y he podido impactar la vida de otras mujeres, soy admirada y he recibido muchos reconocimientos y regalos que premian toda una vida de esfuerzos y logros. Atesoro, especialmente, nueve abejorros de oro con diamantes que reconocen mi trabajo y me recuerdan cómo empecé mi vuelo.

Si yo pude retomar mi confianza y atreverme a volar alto ¡Tú también puedes! Todas podemos convertirnos en mujeres seguras y triunfadoras.

#UnaMujerPuede y esa mujer eres tú.





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