Volver a la vida

Mary Kay llegó a mi vida cuando yo tenía 18 años. En esa época, yo tenía un empleo y vendía Mary Kay como un extra para apoyar a mi mamá en los gastos de la casa. En ese momento, no veía la magnitud de la empresa, ni la importancia que podía tener en mi vida.

Tuve que hacer una pausa en mi carrera debido a una enfermedad crónica degenerativa que me tuvo mucho tiempo postrada en cama y dañó mi autoestima, hasta que un día me pregunté ¿y ahora qué voy a hacer? Había trabajado 20 años en una empresa y había sobrevivido a una enfermedad grave. La verdad, no sabía qué iba a pasar con mi vida. Lo único que sabía era que una etapa había terminado y otra comenzaba.

Gracias a Dios me empecé a sentir muy bien de salud y al poco tiempo recuperé mi movilidad casi por completo. Empecé a enfocarme en Mary Kay, esta vez muy en serio. Sin embargo, un aspecto muy importante de mi vida aún no había sanado: mi autoestima.

A través de cursos y terapias, empecé a revisar mi vida y a mirar mí pasado con unos ojos completamente nuevos: unos ojos llenos de amor. El trabajar con esto mientras me ocupaba de mi Negocio Mary Kay me ayudó a darme cuenta que soy una mujer que vale y que puede, capaz de ayudar a los demás y con una belleza exterior e interior. De esta manera, mi pasado dejó de ser un peso y se convirtió en la fuerza que me impulsó hacia adelante.

Agarré una energía que me llevó a trabajar muy fuerte junto a mi equipo, al poco tiempo, aumentamos de una manera impresionante nuestras ganancias. Como reconocimiento por mi trabajo, gané viajes internacionales y recibí anillos de diamantes. Pero también mis compañeras fueron creciendo y obteniendo sus propios premios. Fue algo muy emocionante y que nos mostró que todas podemos lograrlo. Yo, en especial, me sentí muy agradecida con Dios y con la compañía, porque después de haber estado en cama sin moverme, había vuelto a la vida.

Mary Kay es un negocio hermoso que me ha permitido enviar a mis hijos a los mejores colegios y universidades y que me ayudó a sostener a mi madre al final de su vida. Gracias a Mary Kay, hoy tengo la abundancia económica que nunca imaginé. Mis hijos tienen sus propios carros, vivimos en la casa que siempre soñé y viajamos en familia por diferentes países del mundo.

Me encanta que mis hijos me digan que se sienten orgullosos de mí, y que mi esposo me vea con tanto amor y me diga: “¡Has hecho un trabajo increíble! ¡Te veo más bonita y más segura de ti misma!”. Además, me encanta ser un ejemplo para que otras mujeres transformen sus vidas.

Hoy puedo decir que Mary Kay me ha dado muchas más oportunidades de las que jamás me imaginé.

Llénate de fuerza y encara tu futuro. Sólo así podrás llegar a ser la mujer fuerte y feliz que todas podemos ser.

#UnaMujerPuede y esa mujer eres tú.





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