Comienza tu sueño

Comencé Mary Kay el día que nació mi segunda hija. Todas mis amigas trabajaban, ganaban súper bien y ocupaban buenos puestos. Yo en cambio, era una ama de casa deprimida e insegura. En esa época, yo era Clienta de Mary Kay y decidí Iniciar mi Negocio para adquirir los productos para uso personal, dejando el Kit de Inicio cerrado y guardado durante 3 meses.

En una ocasión, me habló por teléfono una conocida y me dijo que yo podría ser una de sus mejores “Directoras”. Yo la escuché y dije: “Yo ni sé qué es eso de ser Directora”. Me dijo además, que de la caja de mi Kit de Inicio iba a salir un gran futuro para mi familia, autos rosas, viajes y joyas. La verdad, yo estaba muy incrédula.

Despues de un tiempo, me convenció de asistir a un evento de Mary Kay que cambió mi forma de ver las cosas y detonó mi motivación. En ese evento, vi sobre el escenario mujeres empoderadas, seguras de sí mismas que proyectaban plenitud, abundancia y felicidad. ¡Eso me impactó muchísimo! Entonces, le dije a la chica de al lado: “Oye, ¿qué se necesita para estar allá arriba y verme como ellas?”. Y me dijo: “¡Pues ser Directora!”. Entonces, pensé: “Sea lo que sea ser Directora, ¡yo quiero verme como ellas!”. Regresando del evento, comencé con toda mi pasión y determinación mi sueño Mary Kay.

Las ganancias económicas me motivaban a no rendirme, y mi actitud me permitió invitar a otras mujeres a formar parte de esta gran Empresa. En un año, me convertí en Directora. Lograr esto, me permitió romper con la creencia de que yo no podía alcanzar lo que me proponía.

Con pequeños logros como levantarme temprano, mejorar mi arreglo personal, aplicar los consejos que me daban mis compañeras, etc; mi inseguridad fue desapareciendo, y así fui alcanzando logros cada vez más grandes.

Finalmente un día, tal y como me lo habían dicho, la promesa de mi Kit de Belleza se cumplió, obtuve veintidós anillos de oro con diamantes, cinco autos rosas y viajes a lugares maravillosos como Dallas, Nueva York, Shanghái, pude gozar de un crucero por Portugal, España, Francia y Montecarlo.

No tengo duda, Mary Kay transformó mi vida. Me permitió ser madre y Empresaria al mismo tiempo. Hoy, gracias a esta hermosa Compañía tengo la casa de mis sueños, puedo disfrutar mi tiempo en familia y brindarles la tranquilidad y la abundancia que siempre quise darles, y me he convertido en una mujer muy segura y feliz.

Cree en quien tú eres y en la mujer maravillosa en la que te puedes convertir. Si yo pude lograr cosas extraordinarias y convertirme en una mujer exitosa, tú también puedes, ¡todas podemos!

 

Tú también puedes lograr lo que te propongas con Mary Kay. #UnaMujerPuede y esa mujer eres tú.





Cuenta tu historia, metas y todo lo que has podido lograr compartiendo las imágenes y videos de esta campaña con el hashtag #UnaMujerPuede.