“¡Haz tu vida extraordinaria con Mary Kay!”

Con Mary Kay, he logrado alcanzar el sueño de mi infancia: ser toda una ejecutiva. Cuando era niña me veía bajando de mi auto en un traje sastre y un portafolio y hoy, lo he logrado.

Hace nueve años fue mi primera capacitación y al ver a la mujer que estaba parada frente a nosotros pensé: ¡qué bonita es ella!, se ve muy feliz y satisfecha, yo también quiero eso para mí. Ese momento cambió mi vida, pues a partir de ahí he vivido un proceso de crecimiento y mucho aprendizaje.

Me he dado cuenta que nos educan para ser empleados y no empresarios, pero con la Oportunidad Mary Kay vi que podría emprender mi propio Negocio. Decidí quitarme el letrero de vendedora de cremas para transformarlo en el de Consultora de Belleza Independiente.

Con Mary Kay también he desarrollado la resiliencia, así que cada vez que me caigo me levanto más rápido, y cuando me dicen que no, ya no me duele. Y es que he comprendido que, si la mente y la autoestima no están bien, es complicado crecer en este Negocio.

Cambié mis pensamientos, decidí empoderarlos, y gracias a ello me han permitido lograr lo que quiero. Y esto sólo lo he podido alcanzar a través de las Consultoras, a quienes ayudo a que también desarrollen sus habilidades para que puedan crecer y, por ende, yo también. Todo esto se lo transmito a mi equipo en las Reuniones, donde no sólo les muestro cómo funcionan y cómo se venden los productos, sino también busco inspirarlas y ayudarlas a que saquen la mejor versión de sí mismas.

Mi Carrera Mary Kay está llena de aprendizajes y desarrollo mental y emocional. Hoy puedo ver los frutos de mi gran trabajo. Mi primera Directora se desarrolló en tres años, pero cuando entendí cómo guiarlas, se ha hecho más rápido el camino en el que he sido participe para desarrollarlas, pues mi segunda Directora se desarrolló en 10 meses y la tercera en tan sólo 4 meses. Siempre les digo “yo estoy aquí para que te tardes la mitad o menos de lo que yo me he tardado; sólo enfócate y haz tu parte.”

Actualmente, tengo una mejor imagen, mejor maquillaje, mejor actitud, un mejor guardarropa y un auto rosa esperándome en la puerta de mi casa. ¡Hoy, vivo el sueño de cuando era niña gracias a Mary Kay!

 





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