Brilla como una joya

Yo era maestra de inglés en una escuela privada, pero la realidad es que el ingreso era bajo. En ese momento, Mary Kay no me interesó como negocio porque sentía que tenía un empleo que, aunque me daba poco dinero, era seguro. En realidad, tenía mucho miedo de intentar algo nuevo y de que las cosas salieran mal.

Mary Kay llega a mi vida a través de una Reunión de Belleza que me hizo una amiga y me dijo que si me hacía Consultora Mary Kay podía comprar los productos más baratos. Fue entonces que me inicié en la compañía. Desde un principio, mi amiga me invitaba a asistir a las capacitaciones de Mary Kay, sin embargo, yo siempre le decía que no podía. Hasta que un día me invitó a asistir a un curso sobre desarrollo humano. A mí, el desarrollo humano siempre me ha gustado, así que le dije “¡Si voy!”.

En el curso, vi mujeres felices, arregladas y bonitas que se trataban con mucha cordialidad y cariño, pero también vi mujeres muy seguras que habían sido reconocidas y premiadas por la compañía con anillos de diamantes y autos rosas. Ese día regresé feliz a mi casa y le digo a mi esposo: “yo quiero hacer esto porque de verdad me encantó”.

A partir de ese momento me dejé de juegos y empecé a hacer Reuniones de Belleza, pero no tenía suficiente tiempo porque yo seguía como maestra en la escuela, solamente le podía dedicar un par de días a la semana. En ese momento me di cuenta de que el negocio me generaba más de lo que yo podía tener como maestra.

Aprender de otras mujeres alimentó y fortaleció mi parte emotiva y me dio el valor necesario para perseguir mis sueños… un hogar donde no faltara nada y las mejores escuelas para mis hijas.

En el momento en que yo me convierto en Directora decido renunciar a mi trabajo. Al poco tiempo empecé a recibir anillos de diamantes y autos rosas. Estos premios me hicieron entender que yo podía lograrlo, y como consecuencia, el miedo al fracaso se desvaneció.

El fracasar es uno de los primeros miedos a los que nos enfrentamos si decidimos hacer un cambio importante en nuestra vida. Sin embargo, recorrer un camino de la mano de mujeres que han alcanzado el éxito, y obtener nuestros propios triunfos, nos recuerda que todas podemos lograrlo.

Mary Kay me ayudó a creer en mí y me permitió alcanzar mis sueños. Hoy tengo una seguridad económica y me siento una mujer realizada, soy reconocida por otras mujeres y soy un ejemplo para mi familia. He alcanzado posiciones de éxito dentro de la compañía y me encanta ayudar a otras mujeres a que logren y disfruten las mismas bendiciones que yo he recibido.

Aprende a creer en ti y a vencer tus miedos. Recuerda si yo pude, tú puedes y todas podemos.

#UnaMujerPuede y esa mujer eres tú.





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