Toda mujer puede

“¿Vender? ¡Qué miedo! ¡Qué vergüenza!”. Le contesté a mi esposo cuando me sugirió que entrara a Mary Kay. Sin embargo, en ese momento él no tenía trabajo, teníamos una deuda que nos iba hacer perder la casa y mi trabajo como maestra de secundaria era el único sostén de mi familia. Así fue como arranqué en Mary Kay.

Cuatro meses después, mi esposo me dijo “¿Ya te diste cuenta de que estás ganando más en Mary Kay que como maestra?” Y en seguida me preguntó “¿No te quieres dedicar mejor a Mary Kay y renunciar?” Yo le dije “¡No! ¿Cómo crees que voy a renunciar a mi trabajo seguro? Mis papás y toda mi familia son maestros. Además, se trata de sumar, no de restar ¿Cómo se te ocurre?”.

No obstante, en esa ocasión mi esposo me dio argumentos bien sencillos y muy válidos que ahora utilizo con todas mis compañeras de Mary Kay. Me dijo “Mira, en Mary Kay te diviertes más, te desgastas menos, ganas muchísimo más, puedes estar más tiempo con nuestra hija, y además, haces lo que siempre has querido hacer”.

Entonces, dejé momentáneamente mi trabajo de maestra y me enfoqué sólo en Mary Kay. Al año, vinieron los ingresos grandes y los premios. ¡Gané mi primer auto y subí de nivel dentro de la compañía! Un año después habíamos logrado saldar la hipoteca de nuestra casa, y además logramos comprar otra, en la que vivimos ahora ¡Todo esto gracias a Mary Kay!

Lo que más me enorgullece es ayudar a otras mujeres a vencer sus miedos y alcanzar su propio éxito. Me enriquece ver que toda mujer puede. Yo siempre les digo a mis compañeras “con carrera o sin carrera, con hijos o sin hijos, con trabajo o sin trabajo, casadas o solteras, ¡Aquí todas podemos crecer y disfrutar el estilo de vida que nos ofrece Mary Kay!”.

Mary Kay ha puesto mi vida en equilibrio. En la parte personal, me ha liberado de mis miedos y me ha hecho confiar en mí. Hoy soy una mujer segura que logra lo que se propone. Soy una mujer realizada profesionalmente que disfruta de una estabilidad económica que nunca imaginó. Hoy puedo viajar con mi familia y tener un nivel de ingreso y de ahorro que los protege. Me ha permitido ser madre sin tener que renunciar a mi desarrollo y al éxito. Hoy soy un ejemplo de esfuerzo y trabajo para mis hijas, y un orgullo para mi esposo y para mis padres al verme como la mujer que todo lo logra y que les da todo lo que necesitan y sueñan.

Confía en ti. Sólo así podrás brindarle a tu familia la vida que siempre soñaste. Si yo pude, tu puedes. Todas podemos.

#UnaMujerPuede y esa mujer eres tú.





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